LIZBETH TRUJILLO SANTAMARÍA





KIPP ¿Quién escuche esta abreviación no se emociona? Yo lo hice, imaginé niños con valores, con excelentes resultados académicos y padres 100% comprometidos con la educación de sus hijos, niños que sólo necesitarían un empujón para desarrollar su potencial. Sería sencillo, sólo sería guía a desarrollar lo que ellos ya tienen y son.


Los primeros días de esta en KIPP mi ánimo disminuía, estaba triste por las problemáticas de los niños y mis fuerzas decrecían cada vez más. Sin embargo, al reflexionar recordé la frase Knowledge is Power Program, ¡claro! el conocimiento. Primero dejé claro que el comportamiento de los niños no era más que su único conocimiento de vivir y recordé parte de mi visión: empoderarlos. Fui constante, paciente, amorosa, respetuosa, sensible, comprensiva, exigente; visité casas, saludé a madres, abuelas, a toda la familia; conocí los modos de vivir de los niños, conocí sus casas y su dinámica familiar, entendí su historia de vida.





En la escuela, los niños golpeaban, insultaban, se enojaban pero hoy estoy consciente de que todas esas experiencias tuvieron sentido por el contexto donde se desarrollan. Han pasado algunos meses y ahora veo niños alegres, con mayor y mejor control de sus emociones, con mayores habilidades sociales, entrega a su trabajo; hoy siento abrazos y besos de parte de ellos, hoy recibo sonrisas y preguntas como ¿a qué hora es su clase?, hoy recibo "te quiero mucho" en lugar de "te odio". Hay recaídas y aún así estoy contenta porque se ha logrado buenos avances y ¡claro! el conocimiento es poder.